CLUB MISERIA: THE LAST BEAT

En 2019, Bel Fullana presentó en el Espai Dipòsit del Casal Solleric Club Miseria, un proyecto concebido tras recibir el Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert d’Arts Visuals.

Aquella exposición nació de una experiencia muy concreta: durante un viaje a Londres, la artista visitó Cyberdog, el mítico espacio de Camden Town dedicado a la cultura rave, el clubbing, la ropa fluorescente, los cuerpos mutantes, el neón y la euforia artificial.

Al entrar allí, Fullana comprendió que el club podía funcionar como algo más complejo que un espacio de ocio: podía ser un dispositivo total, una arquitectura emocional donde convivieran sonido, deseo, exceso, oscuridad, humor, identidad, consumo, cansancio y celebración.

A partir de esa revelación, el Espai Dipòsit del Casal Solleric se transformó en una suerte de club sintético y disfuncional.

Club Miseria no era una discoteca, aunque se comportaba como su fantasma; no era una instalación al uso, aunque estaba construida como un ambiente; no era una exposición de pintura, aunque la mano de la artista aparecía por todas partes.

Bel Fullana desplazaba entonces su práctica hacia un territorio expandido donde la imagen, el sonido, la participación del público y la ficción institucional se contaminaban mutuamente.

El verde y el negro definían el clima del proyecto. Un verde ácido, cercano al imaginario energético de la bebida Monster, poseía el espacio como una sustancia lumínica y tóxica a la vez.

Aquel cromatismo remitía al aceleracionismo, al cansancio feliz, a la cultura de la noche, al subidón artificial y a cierta idea de podredumbre festiva. El club aparecía como un lugar de placer, pero también como un espacio agotado, precario y terminal.

En aquella primera versión había neón, pósters de fiestas ficticias, urinarios no practicables, muros intervenidos por el público, cortinas metálicas, visuales 3D y una pieza sonora concebida por Fullana.

También había una cuenta de Instagram, @clubmiseria, que funcionaba —y sigue funcionando— como extensión digital del proyecto, así como una activación paralela durante la Nit de l’Art en Can Balaguer, titulada Club Miseria: The Closing Party.

Todo ello configuraba una ficción ampliada: un club que quizá nunca existió, pero del que todos parecíamos haber salido alguna vez.

Club Miseria: The Last Beat aparece ahora como una nueva fase de ese mismo organismo. No se trata de reconstruir la exposición de 2019 ni de reproducir literalmente aquel espacio subterráneo, sino de invocarlo desde otro tiempo.

Como si el club, después de años de silencio, volviera al Casal Solleric convertido en resto arqueológico, señal luminosa y último pulso.

La pregunta ya no es cómo entrar en Club Miseria, sino qué queda de él cuando la fiesta ha terminado.

Esta nueva versión se articula en tres espacios del Casal Solleric: el escaparate del Born, la balconada y el patio central. Cada uno funciona como una aparición distinta del club.

El escaparate del Born se concibe como una cápsula temporal arqueológica. En su interior se reúnen fragmentos, restos y signos del primer Club Miseria: el neón con el nombre del club, los urinarios intervenidos por el público, pósters envejecidos por el paso del tiempo, paredes pintadas, residuos visuales y proyecciones.

No se presenta como una reconstrucción limpia o nostálgica, sino como una vitrina contaminada, un pequeño yacimiento de una cultura nocturna quimérica.

Desde la calle, el público encuentra una escena cerrada, como si estuviera mirando los restos de un local clausurado, una ruina de club conservada tras el cristal.

La balconada del Casal Solleric será intervenida mediante luz verde ácido. Ese gesto sencillo pero rotundo expande el código cromático del proyecto hacia la fachada y hacia la ciudad.

La luz actúa como llamada, advertencia y emisión. El edificio histórico queda temporalmente contaminado por una frecuencia artificial, como si el club hubiera empezado a filtrarse por su arquitectura.

Lo que en 2019 ocurría bajo tierra, en el Espai Dipòsit, ahora asciende, se hace visible y ocupa la superficie.

El patio central funciona como el núcleo físico y simbólico de The Last Beat. Allí se instala una escultura hinchable monumental en suspensión. Su presencia blanda, excesiva y vulnerable ocupa el vacío del patio como un cuerpo extraño.

La escultura remite a lo espectacular, lo publicitario, lo festivo y lo infantil, pero también a la fragilidad de aquello que depende del aire para mantenerse en pie. Una imagen de poder sostenida por presión.

Durante todo el periodo expositivo, el patio estará impregnado por una pieza sonora que convertirá el espacio en una especie de discoteca desolada, una arquitectura post-rave en ruinas, habitada por la reverberación de una fiesta que ya ha sucedido o que quizá todavía no ha terminado.

Ese sonido no actúa como simple acompañamiento, sino como un resto activo: una presencia que mantiene vivo el pulso del club incluso en ausencia de cuerpos bailando.

La escultura, la luz, el humo y la proyección construyen así un ambiente suspendido, un club latente, una pista de baile antes o después de la fiesta.

El humo escénico, programado de forma intermitente, funcionará como una respiración del espacio. No habrá necesariamente un acontecimiento visible en cada momento, pero el patio seguirá generando señales: una nube, una vibración, una luz, una sombra, una frecuencia.

La exposición trabaja precisamente desde esa condición: algo ha pasado, algo puede pasar, algo sigue pasando aunque parezca detenido.

Durante la Nit de l’Art 2026, el patio se activa mediante dos DJ sets performáticos de Virgen María y Oro Jondo. La elección de ambos artistas amplía el imaginario de Club Miseria desde dos direcciones complementarias.

En el caso de Virgen María, desde el cuerpo digital, la identidad mutable, la sensualidad artificial, la electrónica y la cultura postinternet.

En el caso de Oro Jondo, desde la relectura del folclore, la memoria popular, la cultura de internet, la emoción colectiva y una idea de ritual contemporáneo.

Estas activaciones no se plantean como conciertos convencionales ni como una fiesta cerrada, sino como intervenciones híbridas entre club y arte contemporáneo.

El público puede permanecer durante toda la sesión, habitando el patio como una pista de baile, o entrar, mirar, escuchar unos minutos y continuar su recorrido por la Nit de l’Art. Ambas formas de estar son igualmente válidas.

El proyecto no exige una atención frontal ni una contemplación disciplinada; permite circular, detenerse, volver o perderse en el sonido.

La cultura de club siempre ha sido algo más que entretenimiento: un espacio donde ensayar modos de presencia, pertenencia y desobediencia afectiva.

En ese contexto, la pista de baile aparece también como herramienta política: un lugar donde estar juntos, ocupar el espacio, compartir energía y producir otras formas de comunidad.

No desde la solemnidad del manifiesto, sino desde la presencia, el movimiento, el deseo y la posibilidad de coincidir durante un tiempo en una misma frecuencia.

Club Miseria: The Last Beat no es una exposición nostálgica ni una celebración del pasado. Es una forma de preguntarse cómo sobreviven las ficciones colectivas, qué queda de una noche cuando desaparecen sus cuerpos, cómo se archiva una energía y de qué manera un club puede volver convertido en fantasma, señal o monumento inflable.

El proyecto desplaza el club desde el subsuelo hacia el patio, desde la oscuridad hacia una intemperie controlada, desde la fiesta hacia su residuo.

Pero ese residuo no está muerto. Respira, suena, brilla, se hincha, se apaga y vuelve a aparecer.

The Last Beat no clausura Club Miseria. Lo deja suspendido en una última frecuencia: un club sin sala oscura, una ruina energética en el centro del Casal Solleric, una ficción compartida que sigue latiendo cuando la música parece haber terminado.

Location

Casal Solleric

Dates

19/09/2026 – 07/01/2027

Gallery Hours

Artists

Bel Fullana

Curator

Tolo Cañellas

CLUB MISERIA: THE LAST BEAT

Exhibitions
Art Fairs

CLUB MISERIA: THE LAST BEAT


















    For more info view privacy policy

    CLUB MISERIA: THE LAST BEAT



















      Be the first to know

      Subscribe to our newsletter for upcoming exhibitions, available works, art fairs, online viewing rooms and more.

















        This viewing room has expired but If you would like to receive direct access to the next one, please provide your contact information and our team will be in touch shortly
         
















          Be the first to know

          Subscribe to our newsletter for upcoming exhibitions, available works, art fairs, online viewing rooms and more.
































              Skip to content